Gestionar una newsletter sin que tus clientes te odien y huyan

Como os podéis imaginar este post acaba de surgir de manera espontánea, sin haberlo previsto y sin siquiera plantearme muy bien cómo enfocarlo.

Nace de un poco de sentido común y mi experiencia como persona suscrita a newsletters, al igual que tú y miles de personas que a diario reciben notificaciones en su mail de tiendas, empresas o entidades que le hablan directamente de alguna novedad.

Lo primero decir que la newsletter es una herramienta muy válida, útil e interesante para mantener un contacto con tus clientes, para acercarte a ellos y para crear imagen. También para impulsar las ventas con determinadas promociones.

Pero es un arma de doble filo. Como cualquier otra herramienta se puede volver en tu contra si no la usas del modo adecuado. Y en vez de acercarte a tus clientes puedes conseguir que te digan adiós.

Foto de Stuart Miles.

Foto de Stuart Miles.

 

Y no solo que se den de baja en tu newsletter, sino que huyan de tu newsletter, de tus redes sociales y de tu web como si les fuera la vida en ello.

Un ejemplo personal: hay tiendas en las que he dejado de comprar por su newsletter. Básicamente por pesados, cansinos, repetitivos y aprovechados.

Que cuando tu empiezas a hacer una newsletter de tu empresa lo haces para vender lo sabemos todos. Que no es lo políticamente correcto que decir también lo sabemos.

Y es válido, que lo tuyo es una empresa, que tiene que tener beneficios, no estás aquí por amor al arte.

Pero cuando insistes, te repites, te miras el ombligo y no ofreces nada de valor tus posibles clientes se cansan y te dicen adiós.

He recopilado algunos de los errores más comunes en el envío de newsletters que pueden hacer que quien las recibe te aborrezca:

No mandes newsletters todos los días. Depende de la empresa en cuestión pero yo no recomiendo más de dos al mes, incluso una si es posible.

Durante meses todos los días llegaba a mi correo un mail de Fnac y otro de Amazon. Uno como mínimo, de uno u otro departamento, de una u otra promoción. No me importaba qué me decían porque los borraba sin siquiera abrirlos.

Puedo haberme perdido unas promociones espectaculares por hacerlo pero no podía con esa insistencia. Después de tiempo y esfuerzo creo que me he conseguido borrar de todas sus newsletters y sigo siendo su clienta porque a ver quién se les resiste. Si tú tienes una empresa pequeña no puedes permitirte ese lujo.

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Escondes cómo darse de baja. Es una tontería que no facilites a la gente darse de baja de tu newsletter. Te aseguro que por mucho que tu no se lo pongas fácil acabarán dando con ello si les interesa.

Es mejor facilitárselo, incluso preguntar por qué lo hacen. Igual que se van pueden volver, algo que no harán si no les ayudaste a darse de baja.

Yo, yo, yo y yo. Vale que tienes una empresa muy chula, que te han llegado unas novedades muy chulas y tienes una política muy chula. Vamos que estás encantado de conocerte a ti mismo pero no hace falta que sea lo que me repitas una y otra vez en todas tus newsletters porque no me interesa.

-Vender, vender y vender. Si hay algo peor que el punto anterior es éste. Una primera newsletter ofreciéndote un producto. Una semana después volviéndotelo a ofrecer. Y cinco días después, tres, dos, uno y al día siguiente amplías el tiempo de la promoción.

Es muy simple: no te voy a comprar. Si no lo conseguiste con la segunda newsletter que era para recordarme lo de la primera, ¿acaso creías que las cinco veces siguientes iba a funcionar? Además, parece que no has vendido nada y estás ansioso por conseguirlo.

No ofreces nada. Si tus newsletters son para decir que sigues ahí, que te ha llegado nuevo material, que mira qué frío hace en invierno no estás aportando nada de valor a quienes la reciben. Dales una promoción, un plus de información que otros no tengan, algo por lo que merezca la pena seguir recibiendo tus mails y no darse de baja.

-He escrito un post y te mando una newsletter más larga que el post para decírtelo. Aquí hay un problema de incontinencia escritora. Para empezar no hace falta que mandes una newsltter cada vez que escribes un post. Si es que es el primero tras una ausencia, tiene algo especial… vale pero si todos los lunes subes un post qué sentido tiene mandar una newsletter a tus lectores para decírselo.

Y si incluyes un link al post (esto es obligatorio) no hay necesidad de que le cuentes con detalle de qué va el post porque así nadie pinchará e irá a leerlo.

¿Te has identificado con alguno de estos errores? Si es así estás a tiempo de enmendar y no te preocupes si ves que algunos suscriptores se van. Es el ciclo natural de las newsletters. Siempre pueden volver.

2 comentarios en “Gestionar una newsletter sin que tus clientes te odien y huyan

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